Publicado el 04/06/2025 por Administrador
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El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a captar la atención internacional al lanzar un mensaje ambiguo sobre su par chino, Xi Jinping, al que calificó como “una persona admirable”, pero también como “extremadamente difícil para llegar a un acuerdo”. La declaración llega en medio de una escalada de tensiones comerciales y diplomáticas entre Washington y Pekín.
“Me gusta el presidente Xi. Siempre me ha gustado. Pero es muy duro. Muy difícil cerrar un trato con él”, escribió Trump en su red social Truth Social, generando expectativas de cara a una inminente conversación entre ambos mandatarios que, según fuentes de la Casa Blanca, podría ocurrir esta misma semana.
Aunque desde Pekín no se ha confirmado oficialmente la llamada, diplomáticos estadounidenses insisten en que el contacto es clave para abordar el incumplimiento del acuerdo alcanzado en mayo, que contemplaba una reducción de aranceles mutuos. Desde entonces, ambas potencias se han acusado de violar los términos pactados, lo que ha reavivado la posibilidad de una guerra comercial de mayor escala.
El acuerdo de Ginebra incluía compromisos concretos: Washington bajaría sus aranceles del 145% al 30% sobre productos chinos, mientras que Pekín haría lo propio con una reducción del 125% al 10% sobre bienes estadounidenses. Sin embargo, Estados Unidos denuncia que China sigue restringiendo la exportación de minerales estratégicos como tierras raras, vitales para la industria tecnológica y automotriz. Pekín, por su parte, acusa a Washington de imponer nuevas barreras tecnológicas y de discriminar a estudiantes y empresas chinas.
En paralelo, la reciente decisión de Trump de duplicar los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio al 50% ha tensado aún más la relación, especialmente considerando que China es uno de los principales proveedores de estos metales a EE. UU.
El posible diálogo entre Trump y Xi se presenta como una oportunidad crítica para rebajar la tensión y reconstruir los puentes dañados. Sin embargo, expertos advierten que, más allá del tono diplomático, las diferencias estructurales en materia comercial y tecnológica siguen siendo profundas.
Mientras tanto, los mercados han reaccionado con cautela. Las bolsas asiáticas y europeas registraron leves alzas ante la esperanza de una salida negociada. Pero los inversionistas también temen que un mal resultado en la conversación pueda provocar nuevas medidas proteccionistas con efecto global.
El escenario sigue siendo incierto. Trump, fiel a su estilo, combina elogios personales con presión estratégica, mientras Xi Jinping mantiene una postura reservada, calculando cada movimiento en un tablero cada vez más tenso.